Premio Itaú de Artes Visuales – 10 años, un poco de historia

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Premio Itaú Artes Visuales: memoria y balance a 10 años de un premio y una colección

Por Eugenia Garay Basualdo*

El Premio Itaú en números:

10 ediciones

22.127 obras inscriptas

482 obras finalistas

30 premios adquisición

5 premios especiales no adquisición

33 menciones de honor

24 espacios de exposición

171 jurados de selección

46 jurados de premiación

3 curadoras

1 coordinadora (en las 2 últimas ediciones)

1 colección de 30 obras de arte contemporáneo

El contexto[i]

Repasando en modo panorámico la década de 2000 del ámbito artístico en el país, se observan varios acontecimientos que apuntan hacia la formación de colecciones y al incremento de la visibilidad del arte contemporáneo en espacios institucionales públicos y privados, algunos ya instalados pero con el ímpetu de la transformación, y en otros totalmente nuevos.[ii]

En septiembre del 2001 se inaugura el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Malba – colección Costantini; un patrimonio privado que se muestra públicamente y se incrementa con los años, apostando también por el arte argentino contemporáneo. Con el fin de propiciarlo desde 2003 programa un ciclo de exposiciones temporarias curado por profesionales invitados de reciente inserción en el campo curatorial por aquel entonces.[iii]

En julio de 2002 abre el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Misiones (MAC-UNaM), fundamentalmente para promover el arte contemporáneo local; pero lamentablemente cierra sus puertas en 2007. Aunque no deja una colección, llega a convertirse en un hito cultural para la provincia que sigue siendo evocado y estudiado dado a las veinticinco muestras con artistas de la región que llega a realizar en cinco años.[iv]

También en 2002 la Universidad Nacional de Tres de Febrero crea su museo en la localidad de Caseros con una programación atenta al arte moderno y contemporáneo nacional e internacional, a través de exhibiciones y distintas actividades. Al mismo tiempo, apunta a constituir una colección recientemente mostrada por primera vez con 40 obras.[v]

En abril de 2004 el Museo de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca estrena su nueva sede. Cabe recordar que desde 1996 y 1997 tanto el Museo de Bellas Artes como el de Arte Contemporáneo de esta ciudad llevan a cabo las bienales “regional” y “nacional” con el objetivo de acrecentar sus colecciones con premios adquisición.

En julio del mismo año en la ciudad de Salta comienza a funcionar el Museo de Arte Contemporáneo. “En julio de 2005 el MAC comenzó a formar su colección en el marco del Proyecto DonARTE por el que numerosos artistas de la provincia cedieron obras al museo con motivo de su primer aniversario.”[vi] Las donaciones continúan hasta la actualidad.

En noviembre de 2004 abre el Macro, Museo de Arte Contemporáneo de Rosario, con un conjunto inicial de 300 piezas que “se formó en muy poco tiempo, a partir de la confluencia de políticas institucionales, del dinamismo de un gestor y de cierta cuota de azar.”[vii] En poco tiempo esta colección se convierte en una de las más relevantes del país con un recorte temporal que inicia en los sesenta y llega hasta entrados los dos mil; “partió de las obras inicialmente cedidas por Antorchas y de un subsidio para compras, pero contó luego con el aporte de la Fundación Museo Castagnino, de empresas privadas y, fundamentalmente, con la donación generosa de los artistas y de sus familiares.”[viii]

Desde el mismo año la Fundación Osde empieza a conformar su colección, la que exhibe con escasa regularidad pero que se encuentra abierta a investigadores.

En 2005 el Museo Nacional de Bellas Artes renueva sus salas permanentes con un exhaustivo guion de la prolífica curadora María José Herrera, y presenta un final del recorrido en donde se exhiben las obras más recientes del acervo pertenecientes a la década del ochenta. Si bien no resulta lo más actual, la intención de esta curaduría es claramente la de dar también lugar al arte contemporáneo en un museo de bellas artes, portador de un patrimonio que refleja la identidad nacional.[ix]

En el año 2007 el Museo Emilio Caraffa de Córdoba se remodela triplicando el espacio expositivo, aspecto que aumenta el número de muestras de arte contemporáneo.

En 2008 abre al público la Colección Amalia Lacroze de Fortabat con un vasto corpus de arte moderno y contemporáneo. Desde 2012 y tras cambios en la disposición de sus obras, ofrece una sala de muestras temporarias principalmente para el arte argentino.[x]

En 2010, con motivo del Bicentenario de la Gesta de Mayo, se crean el Centro Cultural del Bicentenario en Santiago del Estero y la Casa Nacional del Bicentenario en la ciudad de Buenos Aires. Si bien ambos no presentan colecciones propias, tienen salas dedicadas a la exhibición de arte contemporáneo y atractivas actividades que lo impulsan.

Es así que en la década de 2000 tras las aperturas de museos y espacios para la exhibición de arte contemporáneo, como la inserción de nuevos certámenes que lo fomentan, se convalida la necesidad de contar con instituciones públicas y privadas de visibilidad, pero también de investigación sobre las corrientes más actuales. Asimismo, estas terminan siendo plasmadas en publicaciones propias como Arte argentino contemporáneo. Obras de la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Rosario[xi] de 2004, o Poéticas contemporáneas. Itinerarios en las artes visuales en la Argentina de los 90 al 2010[xii], editada por el Fondo Nacional de las Artes en 2010, entre muchas otras.

El Premio

Con un escenario inmejorable surge el Premio Itaú a las Artes Visuales a partir de la idea de Anabella Ciana, coordinadora general de la Fundación Itaú Argentina Educativa y Cultural, que con un tenaz apoyo de José Pagés, su presidente, advierten las circunstancias de la época y se proponen lanzar el primer certamen del país con inscripción online.

Históricamente en la Argentina el apoyo privado a través de certámenes para estimular el arte es prácticamente una tradición. El ejemplo más destacado se encuentra reflejado en la cronología del Museo Nacional de Bellas Artes que, desde la década del sesenta, organiza varios premios promovidos por diferentes empresas y fundaciones como: la Cámara Argentina de la Industria Plástica, la Fundación Lorenzutti, Celulosa Argentina, Benson & Hedges, Lufthansa, Navarro Correas, la Fundación Mundo Nuevo, la Fundación Antorchas, Chandon, la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat, Siemens, la Universidad de Palermo, la Fundación Banco Ciudad, por solo mencionar a algunos, y en su mayoría con adquisiciones para el patrimonio del MNBA.[xiii]

Otro paradigma en este sentido es el del ciclo de nueve salones que lleva a cabo la empresa Acrílico Paolini entre 1970 y 1980, que se exponen principalmente en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y en la galería Bonino, otorgando numerosos premios, algunos en modo de adquisición para el MAM.

Para terminar de confeccionar el mapa de las iniciativas privadas y públicas que lanzan premios propulsando las producciones contemporáneas pueden tenerse en cuenta, por su alcance, los de la Fundación Jorge Federico Klemm desde 1997, la Universidad UADE desde 2006, el Banco Central y la Fundación Andreani desde 2007, el premio ArtexArte a la fotografía desde 2013, el premio Pintura Banco Nación desde 2015, y el premio del Fondo Nacional de las Artes desde 2016. Cabe recordar que el premio de la Fundación Teléfonica – Museo de Arte Moderno solo tiene una continuidad de diez años entre 2003 a 2013. La lista puede continuar porque en los últimos años surgen nuevos concursos; al mismo tiempo que no se está considerando la gran variedad de salones provinciales y municipales ya asentados en la escena artística y de gran renombre; pesquisa aparte que excede la extensión de este artículo.

Toda esta sumatoria de datos mínimos contribuye a la puesta en contexto en la que el Premio Itaú empieza a tener un lugar, año tras año, sobresaliente. Al presente y con una década de permanencia ininterrumpida en el ámbito del arte argentino contemporáneo, el Premio Itaú a las Artes Visuales también se encuentra consolidado con una de las colecciones más notables del país, aunque poco conocida.

En la coyuntura actual del arte argentino son tres los premios que dominan la escena por sus convocatorias, estando en primer lugar “históricamente” el Salón Nacional de Artes Visuales, al que le sigue el Premio del Fondo Nacional de las Artes, y cerrando la tríada se encuentra el Itaú, obteniendo este puesto de liderazgo durante diez años de incesante labor.

La Fundación Itaú se propone gestionar un gran salón puramente federal brindando la participación a través de internet, de manera inédita en la Argentina desde 2009, y logrando que 22.127 personas se inscriban y den a conocer sus manifestaciones hasta la actualidad.

Lo “federal” es un componente exclusivo e inclusivo –sendos términos en sus sentidos positivos- de este premio dado a que su llegada vía web hace que se amplíe el espectro de postulantes sobre todo de las provincias, tantas veces relegados por las distancias y hasta por la falta de recursos económicos para trasladar sus obras. De acuerdo a esto, el Itaú ofrece transporte gratuito de ida y vuelta para las obras de los participantes que se encuentran a más de 200 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires.

Dentro de una clara política cultural que fomenta el federalismo y el intercambio se proyecta una itinerancia de la exposición desde la primera hasta la séptima ediciones, recorriendo las ciudades de Tucumán (Centro Cultural Virla y Museo Provincial de Bellas Artes Timoteo Navarro), Salta (Museo de Arte Contemporáneo), Mendoza (Espacio Contemporáneo de Arte y La Nave Cultural), Córdoba (Museo Emilio Caraffa), Mar del Plata (Teatro Auditorium), La Plata (Museo de Arte Contemporáneo), Rosario (Centro Cultural Parque de España), Neuquén (Sala Emilio Saraco), y Buenos Aires (Espacio Itaú Cultural, Usina del Arte, Centro Cultural Recoleta, Palais de Glace, Casa Nacional del Bicentenario). Solo en Buenos Aires se realizan las últimas tres exhibiciones.

La “transparencia” es otro factor que el Itaú instala a través de la convocatoria de jurados de selección de todo el país que generan devoluciones para los inscriptos estimulándolos a progresar en sus indagaciones artísticas, algo muy valorado por los participantes, ya que es poco frecuente que suceda en un premio.

La “pluralidad” prevalece en la cantidad de categorías que comprende el premio ya sea pintura, escultura, dibujo, grabado, instalación, objeto, fotografía, video, cerámica, textil y obras tecnológicas de las más diversas; y siempre con temática libre.

Premios Especiales (no adquisición)

Con la intención de afianzarse como un certamen de vanguardia la Fundación Itaú, desde la sexta edición, implementa distinciones especiales para las tendencias más inmediatas, extendiendo los márgenes de las artes visuales hacia las expresiones fuertemente vinculadas con los avances tecnológicos.

2014-2015 Premio Talento Sub 25

2015-2016 Premio Realidad Virtual

2016-2017 Premio Arte Interactivo: videojuegos

2017-2018 Premio Arte con Realidad Aumentada

2018-2019 Premio Arte con Impresión 3D

La colección

Se puede enmarcar el inicio de este certamen en la emergencia de nuevas colecciones de arte contemporáneo en la Argentina, porque inefablemente las obras adquiridas componen una extraordinaria antología de arte emergente de primer nivel y, a la vez, totalmente federal.

Con un remarcable predominio de la fotografía en sus versiones analógica, estenopeica y digital, y dándole lugar también a la foto – performance, se encuentran ocho piezas de Gabriel Chaile (Tucumán), Jorge Miño (Corrientes), Luciana Lamothe (Buenos Aires), Pablo Ziccarello (Buenos Aires), Jair Jesús Toledo (Córdoba), Walter Barrios (Buenos Aires), Florencia Levy (Buenos Aires) y Erica Bohm (Buenos Aires). Además, Elisa O´Farrell (Buenos Aires) suma una acuarela sobre papel en clave fotográfica.

Siguiendo un orden de proporciones, lo audiovisual cuenta con cinco obras de Camilo Guinot (Buenos Aires) con un video en cámara fija, Guido Yannitto (Mendoza) y Francisca Kweitel (Buenos Aires) con una video – performance cada uno, Marilina Prigent (Mendoza) con un video en HD, y Kevin Kripper (Buenos Aires) con una video-instalación.

Dos dibujos en grafito de Mariano Vilela (Buenos Aires) y Mariana Sissia (Buenos Aires), respectivamente, y una tinta de Maximiliano Rossini (Córdoba), se destacan por la destreza en el manejo de la técnica y los materiales.

Las obras modulares se hallan representadas con una serie de grabados de Juan Reos (Buenos Aires) y un políptico, realizado en acrílico sobre tela, de Julián de la Motta (Buenos Aires).

Con instalaciones de Andrés Denegri (Buenos Aires), Ayelén Coccoz (Buenos Aires), y Romina Casile (Santa Fe); y objetos y esculturas de Martín Carrizo (Córdoba), Mariano Giraud (Buenos Aires), Javier Soria Vázquez (Salta), Franco Fasoli (Buenos Aires), y Sol Pochat (Buenos Aires) se termina de componer el acervo Itaú de 27 obras.

Este fabuloso índice de nombres no solo denota que se trata de una colección integrada por obras de jóvenes y, ciertamente, muy reconocidos artistas, sino que evidencia las estéticas aparecidas durante los últimos 10 años traspuestas en los más diversos lenguajes, y trabajando sobre las temáticas del momento, como el cuestionamiento sobre la condición actual del artista, el entorno globalizado y sus influencias, la cita y la re significación, el humor de corte crítico y la crítica en tono de denuncia, entre muchas otras.

Los fundamentos para constituir una colección suelen provenir de la intención de formar un legado[xiv], ya sea privado o público. En el caso de la Fundación Itaú se cimenta en el lema de su misión cultural: “estimular la experiencia artística a través de experiencias transformadoras.”[xv] El certamen es el móvil para alcanzar este objetivo, y el resultado deviene en una colección en formación que solo se conoce públicamente en la edición 2016-2017, que se realiza en el Palais de Glace con la curaduría de Fabián Trigo[xvi], que actúa como jurado de selección en esa ocasión.

La consolidación

El Premio Itaú se convierte en un clásico en el ámbito artístico argentino y, a partir de la octava edición, amplía el rango etario a “sin límite de edad”, bate el récord de inscripciones con 2583 aplicaciones y muestra su colección por primera vez. También hasta el octavo concurso inclusive, la Fundación Itaú otorga la oportunidad de organizar el certamen a dos curadoras noveles, Ayelén Vázquez y Marina Conte, fomentando su crecimiento durante cuatro ediciones realizadas por cada una.

Tras ocho años de intenso trabajo y por la magnitud que alcanza el premio, en septiembre de 2017 la Fundación convoca a Adriana Lauria, una de las más prestigiosas curadoras de la Argentina que suma su destacada pericia en la novena y la presente ediciones. Atendiendo a contener la demanda de los más altos niveles de profesionalización del premio y del campo curatorial, también incorpora a quien escribe como coordinadora para fortalecer la gestión y trabajar conjuntamente con la curaduría.

En la edición 2017-2018, con 4450 aplicaciones y batiendo todos los récords de un premio argentino, la Fundación Itaú afronta el desafío de realizar una exposición lo más proporcionada posible con 94 finalistas en los dos primeros pisos de la Casa Nacional del Bicentenario. El Itaú se transforma nuevamente en un hito.

En relación a la presente edición que celebra los 10 años del Premio, Adriana Lauria señala en el texto curatorial:

“Desde el inicio la convocatoria apostó a un arte “sin disciplinas”, reconociendo la realidad del presente que valora todos los recursos a la hora de hacer arte, sobre todo con la irrupción de la tecnología. Así, la exhibición recorre sinuosos ejes que van desde la pintura de inspiración fotográfica, la fotografía que busca las texturas pictóricas o lo performativo, cuando no actualiza su esencia documental atravesándola con conceptos ideológicos. Estrategias y deslizamientos semejantes se pueden encontrar en el video –con el infinito repertorio del artificio digital–, en los objetos y su palpable riqueza matérica, a veces asistidos por el impulso del movimiento o de la luz, que también vuelven cambiantes a la pintura, el dibujo o la escultura, combinándolos imaginativamente en instalaciones. Lo artesanal valora la habilidad de la mano frente al exceso de lo tecno, mientras que las novísimas herramientas tecnológicas, sea la robótica, la impresión 3D –motivo del Premio especial de este año–, el mapping, junto a los modelos de la biología, la historia o la sociología, buscan dar cuenta del acontecer vital, en un aquí y ahora cargado de pluralidad y tensiones, notas salientes de una expresión coral.”[xvii] 

En esta décima edición aniversario, el jurado integrado por María José Herrera, Mónica Millán y Raúl flores otorga el Primer Premio Adquisición de $ 130.000.- a Daniel Basso de Mar del Plata por Volumen de interior (objeto-escultura); el Segundo Premio Adquisición de $ 80.000.- a Marcela Bosch de Córdoba por El Capital (fotografía); y el Tercer Premio Adquisición de $ 40.000.- al colectivo Básica TV de Uruguay (residentes en C.A.B.A.) por Mesa (video).

También distingue con menciones de honor a María Luz Lobo de Tucumán por El Eco X (linograbado); Zoe Di Rienzo de Córdoba por Un coso (fotografía); y María José D´Amico de C.A.B.A. por Desmadres (video).

Otra novedad de este año es la entrega de 2 becas completas, que consisten en pasajes, estadía, revisión de portfolios, y el acceso a todas las actividades para artistas fotógrafos del 5to Foro Latinoamericano de Fotografía organizado por Itaú Cultural, que se realiza entre 12 y 16 de junio en San Pablo, Brasil. Los elegidos por el jurado de premiación para recibir estas becas son Ignacio Iasparra de 25 de mayo, provincia de Buenos Aires, y María Crosetti de Rosario.

El premio no adquisición de $ 30.000.- de la categoría especial Impresión 3D es para el Grupo Viento Dorado de C.A.B.A. por la obra Trans. Además, el jurado de esta sección, integrado por Marcela Cabutti, Mariano Giraud y Marcela Astorga, reconoce con menciones a Nicolás Rodríguez de Mendoza por Figura sobre óvalo, y a Juan Pablo Ferlat de C.A.B.A. por Gólem.

En suma

Esta colección abre el debate sobre la conformación de un corpus de arte llevado a cabo desde una institución privada que no es un museo pero que valida, a través de jurados de selección y premiación de reconocidas trayectorias y de todo el país, las tendencias contemporáneas emergentes corporizadas en obras de un ineludible valor patrimonial.

Queda bregar porque esta colección sea expuesta con mayor frecuencia, y a la vez, sea debidamente estudiada y puesta en contexto dentro de la historia del arte argentino más reciente.

Eugenia Garay Basualdo

*Es licenciada en curaduría e historia del arte (UMSA). Se encuentra realizando su tesis de la Maestría en Crítica y Difusión de las Artes (UNA). Es curadora, investigadora y diseñadora de montaje independiente; y docente de Curaduría II y Seminario I de Curaduría de Eseade, y de Curaduría I e Historia del Arte III del Centro de Investigación Cinematográfica. Coordina la Asociación Argentina de Críticos de Arte entre 2011 y 2016. Es la coordinadora del Premio Itaú Artes Visuales 2017-2018 y 2018-2019.

[i] Gran parte de los datos vertidos en el presente artículo son parte de la investigación que me encuentro realizando para mi tesis de maestría.

[ii] Se mencionan solo algunos espacios con la intención de establecer una breve cronología que evidentemente soslaya instituciones, dado a que su análisis excede la extensión de este trabajo.

[iii] En el año 2000 se crea el Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad Nacional del Litoral en Santa Fe, y compone su colección, a través del tiempo, con  donaciones y varios certámenes que propician el arte contemporáneo local.

[iv] Inauguraron muestra doble que rememora al MAC-UNaM. (8 de noviembre de 2013). Recuperado de: https://misionesonline.net/2013/11/08/inauguraron-muestra-doble-que-rememora-al-mac-unam/

[v] Conformada a partir de donaciones, adquisiciones, vestigios de exposiciones temporales, la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de América del Sur (BIENALSUR), el Premio Braque y el Premio UNTREF a las Artes Electrónicas. Véase http://untref.edu.ar/muntref/noticias/en-construccion/

[vi] GIUNTA, A. (2009). Poscrisis: arte argentino después de 2001. Buenos Aires, Argentina: Siglo Veintiuno Editores.

[vii] Op. cit.

[viii] Op. cit.

[ix] HERRERA, M. J. (2013). Introducción. En Herrera, M. J. (Ed.). (2013). Exposiciones de arte argentino y latinoamericano. El rol de los museos y los espacios culturales en la interpretación y la difusión del arte. (Pp. 11-31). Buenos Aires, Argentina: Arte x Arte.

[x] Actualmente se encuentra abierta la convocatoria del Premio Fundación Fortabat 2019.

[xi] ECHEN, R. (Ed.). (2004). Arte argentino contemporáneo. Obras de la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Rosario. Rosario, Argentina: Ediciones Castagnino+macro.

[xii] FARINA, F. Y LABAKÉ, A. (Ed.). (2010). Poéticas contemporáneas: itinerarios en las artes visuales en la Argentina de los 90 al 2010. Buenos Aires, Argentina: Fondo Nacional de las Artes.

[xiii] HERRERA, M. J. (Ed.). (2009). Exposiciones de arte argentino 1956-2006. La confluencia de historiadores, curadores e instituciones en la escritura de la historia. Buenos Aires, Argentina: Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes. P-p. 329-351.

[xiv] BALDASARRE, M. I. (2006). Los dueños del arte. Coleccionismo y consumo cultural en Buenos Aires. Buenos Aires, Argentina: Edhasa.

[xv] CONTE, M. (2016). Premio Itaú Artes Visuales 2015-2016 (cat. exp.). Buenos Aires, Argentina: Fundación Itaú Argentina Educativa y Cultural.

[xvi] Colección Itaú de Arte Contemporáneo. Recuperado de: https://www.cultura.gob.ar/coleccion-itau-de-arte-contemporaneo_3966/

[xvii] LAURIA, A. (2019). Premio Itaú Artes Visuales 2018-2019 (cat. exp.). Buenos Aires, Argentina: Fundación Itaú Argentina Educativa y Cultural.

 

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